Pensarte se está volviendo más difícil
ahora. Esa rabia que me mata cuando siento la necesidad de escribirte porque
cada vez mi mente se siente con menos ganas de hacerlo.
Estar con la hoja en blanco, tener tinta
y no encontrar las palabras para poder expresarte como me siento sin ser
redundante.
La primera letra que marca el fin de mis
sentimientos. Estoy a media noche, tratando de forzarme sacando frases para ti,
frases que ya no siento porque la rutina me canso. Todo lo que pude haber dicho
ya lo dije.
Es algo curioso de la vida, la cosas
cambian aun cuando en cierto punto de la misma juraste que no. Vivir cada
segundo de tu día basado en los mismos principios y con la misma pasión se
vuelve agotador para tu espíritu.
Cada vez que te veo siento que me
importa menos lo que pueda sucederte, cada vez pienso menos si estás con la
misma persona, aun cuando es obvio, cada vez pienso menos en lo que harás. Mis
sentimientos solo siguen la rutina de desesperación ante tu comportamiento tan
predecible, de tu nueva manera de ser que me desagrada tanto.
Me di cuenta, también, que parte de todo
esto no lo quería, yo te necesitaba como medicina al corazón, como adrenalina a
la vida y como un reto para probarme algo. Encontrar alguien que me desafié
tanto como tú lo hiciste, que me intrigue tanto como tú, será difícil.
Solo sé que al intentar escribir, y lo
haga, será menos para ti. Decir que ya no te estimo y admiro es una falacia
porque no es así. Sé que habrá algo que me haga voltear y verte por unos
segundos. Sé que al verte pasar no podré evitar suspirar y recordar.
Sé que ahora mismo estás con la persona
que tanto te ha cambiado, que te ha hecho feliz. Siempre lo he sabido, simplemente
ahora perdí la costumbre de emocionarme o ponerme triste cada vez que te
pienso, ya no estoy interesado en esperar a que acabes de fingir, a que quieras
decir lo que sientes en verdad, a saber si tú sentías lo mismo por mí, ya
renuncie a ese final feliz en el que yo te quería. Ya no eres la misma persona
que antes me volvía loco con su personalidad tan carismática y que tanto
admiraba, ahora cuando te observo, no siento nada, ya no me siento en la
desesperación y urgencia de hablarte.
Sabía que algún día llegaría este
momento, pero pensaba que me sentiría diferente, tal vez más emocionado. Pero
no, tú has ganado, tú tienes lo que quieres, yo no. Como si el delito más
grande de mi vida fuera la ingenuidad y la honestidad. Ahora yo estoy como al
principio, a la deriva, a esperar que el ciclo se repita. Sin embargo, puedo
expresar y gritar lo que desde hace tiempo quería, ahora ya puedo decir que te
estoy perdiendo de costumbre, aunque no signifique lo que yo esperaba.
#Hugo
#Hugo