Dime
cómo fue, dime qué pasó, dime que aún
existo, dime que todo terminará pronto, dime que volveré a ser el mismo de
antes, aquel que cuando te conoció sentía que la vida le estaba sonriendo,
aquel que era feliz y sentía emoción al verte, aquel que por fin descubrió lo
que quería en una persona.
Dime
cuándo sucedió, cuándo termino todo, dime cuándo deje de sentir algo, no me di
cuenta. Sólo pasó. Dime cuándo yo ya no pude ver tu sonrisa, aquella que me
hacía sentir vivo, dime cuándo la cambiaste por tu indiferencia, ante mí, ante
mi mirada.
Dime
que no fue sólo yo, tú también estuviste en esto, en esos días extraños.
Moriría y daría lo poco que queda de mí por saberlo, mejor aún, por hablar
contigo, explicar…
Dime
que tu cínica indiferencia es porque aun te importo y que es sólo un juego
largo y malo de la vida para hacerme entender que las oportunidades no se
desechan porque ellas no vuelven, se van junto con la felicidad.
Dime
que mi vida no seguirá dependiendo de ti, de tu presencia, de tu olor, de tu
mirada. ¡Me siento abandonado por tu interés! Aún falta tiempo y yo ya no
soportaría verte.
Dime
que en realidad tu felicidad es fingida, dime que no estás en tu lugar, que te
sientes igual que yo, porque de lo contrario tendría que aceptar e intercambiar
tu felicidad por la mía. Es un justo precio por la estupidez pero me quedaría
sin vida.
Dime
que estás afuera buscandome, que no te atreves a decirlo, a tocar la
puerta. Me devolverías a la tierra. Y aunque no me lo digas, estás ideas por
más falsas e imposibles me las estaré creyendo, hasta el final, hasta que ya no
lo necesite.
Te
cuento que estar en el mismo lugar que tú será una tortura al alma, que al
verte tendré que reprimir las ganas de besarte, que caminar en los pasillos
será imposible sin temer verte, sonriendo, viendo a otro lado, un lado en el
que no estaré yo. Quisiera poder huir pero estoy obligado a estar ahí.
La
pena de saber, de presentir, que yo estoy aquí, sin poder respirar,
preguntándome sobre ti, recordando un pasado sin esperanza, mientras que tú
estás pasando por lo mejor, que te has hecho terriblemente mejor. Me pregunto
si tú te lo imaginas, me respondo que no.
Quisiera
que terminará todo esto como yo deseo, como si esto fuera una historia en la
que al final todo es perfecto. Sé que no será así, por lo menos para mí. Y esa
es la parte que trágicamente me hace sentir mejor, porque sé que tú estarás
bien, sé que tú jamás llegarás ni a imaginarte mis noches en las que te pensaba
tanto y te lloraba. Jamás llegarás a leer esto, la vida seguirá así, y yo
obtendré literatura y tú felicidad.
Hugo R.