sábado, 13 de febrero de 2016

Tu mirada, tu voz

¿Quién eres tú? ¿Quién eres para mí? Yo cuando te veo, siento que no hay nadie mejor, que la palabra perfección se queda corta ante tu presencia, con tu sola respiración, con tu voz. Y aunque no quiera, siempre caigo, cada palabra tuya que va hacía mis oídos me devuelve a la vida y me hace sentir miedo al mismo tiempo, porque sé que no durará. Pareciera que la intención de la vida, del destino, es que no te olvide, que recuerde que estás ahí presente para después destruirme.
No te entiendo, no me entiendo. No sé qué buscas tú de mí, es como si no lo supieras, que no supieras que me muero por ti, que cuando me encuentro con tus ojos me siento vacío y sin palabras para expresar, aunque tengan mil y una frases para expresarte y miles de textos dedicados solo para ti.
¡Ja! Quisiera que supieras que cuando sé que me  notas, que tienes palabras para mí, me siento tan feliz y que, aun en los momentos más tristes, recordar tus palabras me hace feliz. Una en un millón, una noche que paso feliz, un camino más ligero que recorrer.

Quisiera poder decir que ya no me importas pero no puedo, porque cuando ya estaba en el camino hacia eso me devuelves a ti solo para recordarme que me conoces, que sabes cosas de mí que no le  pasarían a nadie, cada frase que me consterna de ti me remueve un cumulo de esperanza. ¡Que idiota soy!
Hugo R.

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