Es la segunda vez que te
escribo.
Y me fastidia.
Me fastidia porque es el
anuncio oficial de que me gustas, y yo cuando alguien me gusta soy un caos pero
que el que soy normalmente, cuando alguien me gusta mis desajustes se
desajustan aún más y no me doy cuenta de muchas cosas que hago. Como
entregarme. Porque me entrego de una manera total, más allá de la banalidad del
cuerpo, de lo efímero de la condición humana, entrego completamente todo lo que
tengo y puedo tener, o crear. Como esto. Me entrego al punto de no poderme
negar a ti, y me pone insegura porque lo hago aún sin asegurarme de que tengas
la capacidad de recibirme.
Me fastidia que me gustes
porque te conviertes en verso y entonces en todos lados te encuentro, te
apropias de cada momento libre que tengo para aparecer en mi mente con ese
cuerpo perfecto, con la sonrisa que hipnotiza y la mirada que me vence y me
atrapa.
Erres poesía, eres letras,
específicamente esas: pe, o, e, ese, i, a. Eres los colores de desierto a medio
día, eres la fotografía de una noche casi perfecta, eres el sabor del mezcal de
mi tierra, eres la representación de tu propia naturaleza, eres esa pureza y el
olor a tierra mojada del jardín donde crecí. Eres la tierra prometida, el
águila que la entregó. Eres la música de ese momento y la danza de tu cabello
con el viento que terminó de darle forma a esto que siento cuando me presumía
que respiraba tu perfume directamente de tu cuello.
Hay sentimientos profundos,
pero tú eres mucho más que eso.
Tú eres motivo, eres razón.
Tú eres absoluta
inspiración.
-SS.
-SS.
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