sábado, 20 de febrero de 2016

Segundo Son.

Es la segunda vez que te escribo.

Y me fastidia.

Me fastidia porque es el anuncio oficial de que me gustas, y yo cuando alguien me gusta soy un caos pero que el que soy normalmente, cuando alguien me gusta mis desajustes se desajustan aún más y no me doy cuenta de muchas cosas que hago. Como entregarme. Porque me entrego de una manera total, más allá de la banalidad del cuerpo, de lo efímero de la condición humana, entrego completamente todo lo que tengo y puedo tener, o crear. Como esto. Me entrego al punto de no poderme negar a ti, y me pone insegura porque lo hago aún sin asegurarme de que tengas la capacidad de recibirme.
Me fastidia que me gustes porque te conviertes en verso y entonces en todos lados te encuentro, te apropias de cada momento libre que tengo para aparecer en mi mente con ese cuerpo perfecto, con la sonrisa que hipnotiza y la mirada que me vence y me atrapa.
Erres poesía, eres letras, específicamente esas: pe, o, e, ese, i, a. Eres los colores de desierto a medio día, eres la fotografía de una noche casi perfecta, eres el sabor del mezcal de mi tierra, eres la representación de tu propia naturaleza, eres esa pureza y el olor a tierra mojada del jardín donde crecí. Eres la tierra prometida, el águila que la entregó. Eres la música de ese momento y la danza de tu cabello con el viento que terminó de darle forma a esto que siento cuando me presumía que respiraba tu perfume directamente de tu cuello.

Hay sentimientos profundos, pero tú eres mucho más que eso.

Tú eres motivo, eres razón.

Tú eres absoluta inspiración.

-SS.

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