Hubo un tiempo
en mi vida donde el significado de cada palabra o, inclusive, un sentimiento
era diferente. Un momento donde el significado de tiempo era una oportunidad más para vivir,
donde cada amanecer traía luz al suelo, donde tomar agua te dejaba menos
sediento, donde la noche era el momento de dormir, donde un estruendo era
significado de celebración y no de guerra.
Donde pensar en estar contigo era una posibilidad y no un chiste.
Hay un momento
donde las acciones de la vida, donde la ironía de la casualidad ya no impacta
en tu mente, donde los hechos se convierten menos trascendentales y el tiempo
deja de detenerse ante lo que te importaba.
Tengo un sueño,
en el las cosas parecen más importantes y por ello más ligeras, donde amor es
un sentimiento y no una necesidad, y más importante, es sincero. No se rige
ante una clausula o una ley, ni siquiera ante el miedo o al rechazo. Donde
decir lo que piensas es motivo de celebración y no de burla. En ese sueño no
estás tú, ni tu complejidad, porque ¿sabes cuál es el error más grande de los
hombres? El creer que se está destinado para algo.
En mi sueño
trato de esconderme por largo tiempo pero al final ellos me encuentran y me
llevan a la luz, una hermosa mentira.
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