No sé por qué me gustas más cada vez que volteo a verte,
¿será la extraña expresión de tus ojos cuando dices algo en serio? No lo sé. y
aún no puedo analizarlo porque cada vez que lo intento me interrumpes con uno
de esos besos; tus besos…
No sé por qué suspiro cuando te recuerdo o cuando evoco tus
brazos sobre mis hombros abrazándome así de fuerte. No sé qué es lo que tienes
tú que me hace someterme a tus indicaciones sutiles. A todas. No importa si yo
quiero y tú no, no importa si tú puedes y yo no, el hecho de que sepas cuánto
te quiero me deja sin alternativas. Tonto mi razonamiento acostumbrado a la
conquista, que al inicio de todo esto firmaba con su sangre que sería igual o
menor que cualquier experiencia pasada, que se apostó a sí mismo y ahora se ha
tenido que entregar. Y mírame ahora, con los versos amontonados en el puño, con
un suspiro inesperado, con el corazón tan acelerado…
No sé cuándo empecé a quererte, no sé qué hiciste para
tenerme así…
Solo sé que no puedo estar lejos de ti. Sé que no había
sentido algo parecido a esto, tan grande, tan real y tan intenso. Sé que cuando
me besas se detiene el tiempo, que si me observas crezco.
Sé que esto nuestro no es común, que nadie entendería
nuestra manera de querernos.
Sé que cuando te tengo no necesito nada más, que voy a
seguir siendo presa de tu voluntad inconsciente al amar, sé que tus besos y tu
piel nunca van a ser suficientes, que cada despedida voy a extrañarte más que
la anterior y que querernos significa dificultades y sacrificios, pero también
sé que absolutamente todo lo que requiera este amor para existir, valdrá la
pena, porque sé que te amo y sé que me amas.
Y eso basta.
SS
No hay comentarios:
Publicar un comentario